Esta Luna se da en el grado 7 de Tauro en T cuadrada con Marte en Leo y Plutón en Acuario y en oposición a Lilith en Escorpio generando bastante tensión entre los signos fijos.

Es una Luna que nos lleva a mirar a la cara nuestro inconsciente y nuestra sombra, nuestros miedos y apegos que nos impiden tener una relación sana con el mundo material.

Necesitamos ver cómo nuestras inseguridades y apegos hacen que nuestra voluntad se dirija de forma poco sana hacia deseos que nos desvían del propósito real de nuestra alma.

Es un buen momento para soltar estos apegos que nos mantienen una zona de confort conocida pero que termina siendo como una cárcel y encontrar la verdadera seguridad en nosotros mismos, en nuestros recursos personales y en nuestras raíces en la tierra.

La clave de esta Luna está en centrarnos en encontrar nuestro verdadero lugar en el mundo, en sentir y comprender cuales son nuestros verdaderos dones y talentos para expresarlos en el mundo poniéndolos al servicio.

Aquí es importante hacer un acto de autosinceridad mirando en profundidad cuando nos movemos desde la necesidad de reconocimiento, de sentirnos mejores que otros, de ser aplaudidos o de tener alguna forma de poder y control sobre nuestra vida y sobre los demás.

La necesidad de tener, de llenarnos con cosas externas nos impide recibir todas las bendiciones de la vida en cada momento, estar gozando del momento presente fluyendo entre dar y recibir, llenarnos y vaciarnos.

Así que para esta Luna es bueno sembrar propósitos de vivir en plena presencia gozando de lo que nos trae cada momento sin aferrarnos y querer retener nada, entrando así en el flujo natural de abundancia de la vida y aprendiendo a movernos con él.