Esta Luna Nueva se da en el grado 9 de Aries y ya cierra definitivamente la temporada de eclipses en Aries-Libra de los últimos dos años.

Además se da justo en el día anterior a la entrada de Neptuno en Aries, que marca el comienzo de un nuevo ciclo de 165 años.

Los eclipses son momentos de reinicio y en esta ocasión tenemos este cambio de ciclo del nodo en Aries a Piscis y de la transición de Neptuno de Piscis a Aries, así que es  un tiempo de cambio muy especial.

Los planetas están todos concentrados entre finales de Piscis y comienzo de Aries, esta zona del cielo que está interesada por muchos de los eventos astrológicos de este tiempo. Esta zona tiene que ver como con el momento del parto: el salir de la unidad Pisciana, de las aguas cósmicas para salir como un ser con una identidad propia.

Estamos viviendo simbólicamente como humanidad un parto de una nueva identidad y forma de Ser.

Así que es un tiempo de sanación profunda de nuestra identidad, del sentido del “Yo” y del Ser, así como de la energía masculina.

Esta Luna Nueva nos invita ya a cerrar definitivamente nuestras viejas formas de ser obsoletas, marcadas por la necesidad de sobrevivir en el mundo desde la lucha, desde buscar un lugar donde existir construyendo personajes y máscaras para adaptarnos.

Para esto es necesario reconocer, lamentar y soltar el viejo dolor de no haber podido existir, la rabia de habernos traicionado a nosotros mismos, de no haber mostrado nuestras reales necesidades, de habernos machacado y maltratado para ser fuertes y sobrevivir.

Es el tiempo ya de reclamar nuestro derecho a existir por lo que somos, mostrarnos auténticos, y este tiempo ya nos ayuda a emprender este viaje en busca de nuestro verdadero yo, de comprender quienes somos, de conectar con nuestra Alma.

Y para esto hay que permitirnos conectar con la sensibilidad de nuestra alma, soltando la idea de la debilidad de ser vulnerable y sensible.

Por esto está sanando también profundamente la energía masculina que es la que más carga con esta herida.

 En este ciclo lunar no sembramos propósitos ya que la energía del eclipse no es propicia para los nuevos comienzos, es más bien un tiempo de recogimiento, de finales y de cierres.

Así que la invitación es a sentir que viejas identidades y personajes necesitamos soltar para que renazca nuestro verdadero Yo.