
Esta segunda Luna Nueva en Virgo coincide con un eclipse solar en el grado 29 , en oposición a Saturno-Neptuno y en trígono a Plutón y Urano.
Es una Luna que nos lleva a transformar en profundidad todo lo aprendido, todos nuestro patrones mentales y formas de pensar para conectar con nuestro Ser más auténtico así como con el todo y encontrar así nuestro lugar en el mundo.
Ser conscientes de que somos parte de un organismo interconectado entre sí, tanto en el planeta como en el cosmos, nos ayuda a sentir que más allá de la vida que hemos construido tenemos una función dentro del todo.
Por esto la energía de este tiempo nos lleva a soltar y desmontar las ideas sobre cómo es la vida, comprendiendo como los humanos nos hemos creado un estilo de vida y una estructura social artificial y desconectada de lo que nos rodea, haciéndonos sentir separados y perdiendo la conexión originaria con lo que somos.
Esta Luna nos invita a parar el ritmo frenético de nuestra vida y dedicar más tiempo para estar en una escucha profunda de nuestro entorno, de la tierra, el cielo y el resto de seres vivos. Fortalecer esta conexión y esta escucha nos ayuda a hacer cambios profundos en nuestra vida y encontrar una nueva manera de vivir aquí en la tierra. Y Virgo nos recuerda que todo empieza por lo pequeño, lo cotidiano, el aquí y ahora, estemos donde estemos.
Si reconocemos lo sagrado en todo y honramos los lugares y todo lo que hacemos podemos ser agentes de cambio y de transformación por donde pasamos.
Enseñar con el ejemplo y la acción consciente es lo mejor que podemos hacer en este tiempo.
En este ciclo lunar no sembramos propósitos ya que la energía del eclipse no es propicia para los nuevos comienzos, es más bien un tiempo de recogimiento, de finales y de cierres.
Así que es buen momento sobre todo para dejar atrás nuestras viejas formas de vivir desde el agradecimiento.
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