Esta Luna Nueva se da en el grado 21 de Cáncer en conjunción a Mercurio retrógrado mientras en el cielo hay una gran tensión en los signos fijos entre Plutón, Quirón y Júpiter.

Las aguas de Cáncer nos ofrecen en este momento la posibilidad de centrarnos en nuestro autocuidado, en atender nuestras emociones, crear un espacio seguro interno  donde poder sentirnos vulnerables y dejar aflorar toda emoción abrazándola sin juicio desde el amor de nuestra Madre interna.

Es un buen momento para observar cómo los pensamientos influyen en las emociones, como nuestra forma de ver la vida sigue condicionando nuestra manera de sentir, y como a la vez nuestro estados emocionales hacen que no podamos ver las cosas de forma objetiva.

Es un tiempo que nos ofrece la posibilidad de reprogramar la mente, crear nuevos circuitos neuronales para salir de los bucles de siempre que nos llevan a los mismos lugares de dolor.

Este tiempo es propicio para reconocer las heridas de nuestr@ niñ@ interior sin taparlas ni dejarnos arrastrar por el drama y el victimismo. Podemos observar donde y cuando reaccionamos y actuamos de manera automática. 

Un tema a mirar es como nos marcaron nuestras primeras interacciones y relaciones con los demás en nuestros primeros años, con hermanos, amigos, compañeros del colegio… y ver qué patrones, creencias, corazas y máscaras fuimos desarrollando que creíamos que nos ayudaban a ser aceptados y queridos.

En este proceso importante por un lado hacernos responsables de nuestra vida, hacernos cargo de nuestras emociones y dar pasos para soltar viejos patrones obsoletos y madurar y a la vez tratarnos con amor y compasión hacia nuestra humanidad.

Es un tiempo ideal para hacer cambios saludables tanto en la manera de nutrirnos y cuidar de nuestro cuerpo así como en nuestro hogar y familia, poniendo foco en sentir lo que realmente necesitamos desde el alma y menos desde la mente.

Qué quieres sembrar en esta Luna Nueva?