Esta Luna Nueva se da en el grado 28 de Piscis en conjunción a Neptuno y Saturno y en trígono a Urano.

Los planetas transpersonales están activos en este tiempo y favorecen la conexión con la parte más espiritual de la vida así como grandes movimientos en lo colectivo.

Las aguas cósmicas de Piscis nos ofrecen un abrazo compasivo donde entregarnos con toda nuestra humanidad y vulnerabilidad para regenerarnos y relajar nuestro sistema nervioso.

Esta Luna Nueva nos invita a entregarnos al gran misterio de la vida desde la confianza, sintiendo que la vida nos cuida, que no estamos solos ni separados y que estamos guiados.

Es el momento de conectarnos desde la humildad y el estar abiertos a recibir señales y ayuda soltando la idea de la lucha y de que tenemos que hacerlo todo solos.

Este tiempo nos ofrece la posibilidad de salir del modo supervivencia, soltar el estrés profundo para dejar que nuestra Alma nos guíe en el camino de nuestra vida. Si estamos en modo estrés a la defensiva no podemos abrirnos al amor y a todos los regalos y bendiciones que la vida nos ofrece.

La energía de esta Luna Nueva nos invita a conectar con el propósito de nuestra Alma, soltando todo lo aprendido sobre lo que pensamos que tenemos que hacer, y cómo tenemos que vivir. Es tiempo de expandir nuestra mirada más allá de lo mundano y de lo cotidiano para buscar un sentido más profundo a nuestra vida, y darle más espacio en nuestra vida.

Es un buen momento para proponernos vivir lo sagrado a diario, encontrando momentos para conectarnos con nuestro Ser y con la vida, prestando más atención al mundo sutil, a las energías y a la parte más espiritual de la vida reconociendola en todo lo que nos rodea.

Es un tiempo favorable para dedicar tiempo a todo lo creativo, imaginativo así como a la meditación y la contemplación, dejando espacio para la escucha de nuestro interior y de los mensajes de la vida.