En esta Luna Nueva el Sol y la Luna se encuentran en el grado 28 del signo Escorpio con Lilith formando un gran trígono con Saturno, Júpiter y Neptuno.

También hacen oposición a Urano y sextil a Plutón.

Es una Luna de gran intensidad y movimiento de las aguas profundas del inconsciente, tanto personal como colectivo, que brinda la oportunidad de liberar y purificar viejas memorias, traumas y emociones estancadas en lo colectivo.

Es un tiempo sumamente emocional donde cuidar nuestra sensibilidad y nuestro campo energético ya que todos estamos especialmente susceptibles a todas las energías que se mueven a nuestro alrededor.

Así que es un momento ideal para limpiezas y depuraciones, tanto en lo físico como en  lo emocional y lo energético.

Se aconseja buscar momentos de soledad e introspección para dejarnos sentir estas emociones estancadas que necesitan ser reconocidas, lamentadas y liberadas a través del cuerpo.

Es un tiempo de ir al encuentro con nuestra sombra, con todas estas partes rechazadas y reprimidas de nosotros mismos que necesitan ser vistas, reconocidas y abrazadas con compasión. 

Estas partes que no nos permitimos ver y expresar se manifiestan como sombra haciendo que no podamos relacionarnos de forma sana en lo colectivo y grupal y que siempre aparezcan patrones que afecten el estar en comunidad y crear de forma grupal.

Necesitamos reconocer que somos tanto humanos como divinos, tocar el fondo de nuestra imperfección humana para llegar a una compasión verdadera y profunda que nos permita empatizar tanto con nosotros mismos como con los demás. 

De esta manera podemos liberar el dolor del colectivo para transmutarlo. Huir de estas emociones y de la sombra nos lleva a una frialdad emocional que nos separa y nos desconecta, alejándonos del amor que todos necesitamos. Sentir todo el dolor de la humanidad, comprender que todos somos niños heridos nos permite parar la espiral de agresividad, violencia y venganza y abrirnos a una hermandad con todo ser humano.