Esta Luna Nueva se da en el grado 4 de Cáncer  en conjunción a Júpiter, en sextil a Marte  y cuadrando la conjunción Saturno-Neptuno en los primeros grados de Aries.

Es una Luna que nos invita a abrirnos al fluir en las aguas de la vida con confianza, permitiéndonos sentir. Júpiter puede amplificar el sentimiento de sentirnos desnudos y vulnerables ante la vida y encerrarnos en nuestro caparazón para protegernos y defendernos.

Es fundamental que la energía de esta Luna se incline hacia el autocuidado, el abrazar la vulnerabilidad, el escuchar las necesidades de nuestr@ niñ@ interior y automaternarnos sin irnos a la víctima y al drama.

Es un momento favorable para sembrar propósitos de mejorar nuestra vida en el hogar y con la familia, tanto de sangre como la tribu del alma con quien compartamos nuestra vida más íntima, nutriendo y cuidando con calidez los espacios compartidos.

Aquí es fundamental que construyamos bases sólidas que incluyan la autenticidad, la expresión de cada ser por como es , el respeto de los límites de cada uno, la confianza  y la  autorresponsabilidad. En este proceso hay que revisar donde aparecen patrones de complacencia, quedar bien, chantaje emocional y manipulación sútil, todos factores que minan una real convivencia sana.

El hogar más importante a cuidar es nuestro propio cuerpo, así que es un momento ideal para escuchar todas las emociones que se expresan a través de él, permitirlas fluir y abrazarlas con compasión. Tratar nuestro cuerpo con el máximo cariño y cuidado como si fuera un bebé, disolviendo nuestras corazas, memorias celulares de dolor y trauma desde el toque amoroso y suave y la ternura. Es un buen momento para dejar atrás viejas memorias de tratarnos con dureza y brusquedad, de soltar tensiones y rigidez que nos mantienen en un estado continuo de alerta y de estrés.

Cáncer, representado por el agua de los ríos, nos enseña a fluir estando en la consciencia del momento para adaptarnos a las circunstancias con aceptación.